Los trabajos más raros del mundo

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua nos dice que el adjetivo “raro” tiene dos acepciones.

  1. La primera es que es poco común y frecuente, de un fenómeno por ejemplo
  2. La segunda que es escaso en su clase o especie, un pez muy raro

Pero calificar un trabajo como “raro” no es tan fácil como parece, ni mucho menos. Así podemos encontrar que lo que nosotros consideramos como extraño o diferente, a otra persona le puede parece de lo más normal. Y todo lo contrario.

La verdad es que, menos mal. Para gustos se hicieron los colores, pero si a todos nos gustara lo mismo, nuestra vocación laboral fuera igual y viéramos el mercado de trabajo de la misma manera, el mundo como lo conocemos ahora mismo se acabaría, eso seguro.

Desde el blog del centro de negocios Fun & Work vamos a hacer gala de nuestro nombre compatibilizando una sonrisa con nuestro empeño laboral y proponemos algunos de los que son considerados como “los trabajos más raros del mundo”. Igual les gusta alguno.

OLFATEADOR DE PAÑUELOS DE PAPEL

Es un trabajo raro en dos sentidos: por la labor que hay que realizar y también porque hablamos de un empleo escaso y muy cotizado.

 Se trata, como su nombre indica, de oler los pañuelos de papel de distintas marcas para que los fabricantes sepan que sus productos no contienen fragancia alguna que sus clientes rechacen.

De ahí que cuando vayamos a comprarlos y, no nos indiquen específicamente que tienen una fragancia determinada, al olerlos no nos produzcan rechazo alguno, gracias a estos olfateadores.

RECOGEDOR DE PELOTAS DE GOLF

Como saben los grandes jugadores profesionales de este deporte, el caddie es el que suele recoger, y después guardar, las pelotas de golf que utilizan, así como llevar los palos de golf. Pero a la hora de entrenar, y es uno de los deportes que más lo requiere, se pierden en el camino muchas bolas.

Ya ni les digo si bajamos el listón y hablamos de aficionados en inmensos campos en los que no se molestan en ir a buscarlas. Pero a lo largo del año, en un campo de golf, se acumulan miles de estas pelotas.

Muchas están en superficie del campo, pero otras, con el diseño cada vez más original y acuífero de los campos, se adornan con lagos artificiales de primer orden. Ahí es donde entra en juego el recogedor de pelotas de golf.

Muy solicitados en los numerosos campos de Florida en EEUU, donde el golf es casi el deporte nacional, los recogedores de pelotas de golf se calzan el traje de neopreno y recogen las numerosas bolas perdidas. 

PROBADOR DE CAMAS

También podría denominarse durmiente profesional. Dícese de aquel que se dedica a probar la comodidad de las camas y para ello, nada mejor que descansar en ellas y levantarse al día siguiente tras dormir.

No crean que es tan infrecuente. Ya existen en algunos hoteles de Finlandia y en los de superlujo de EEUU con clientes más que exigentes a la hora de que el establecimiento satisfaga sus demandas, que contratan este tipo de personal.

Como aquellos que trabajan para la Guía Michelín y valoran los restaurantes por estrellas, el probador de camas pasa una noche en cada una de ellas y hace una reseña con las peculiaridades del colchón, las sábanas, las almohadas y la comodidad en general de la cama.

Probadores los hay en el mercado de todos los gustos y colores. Desde aquellos que testan la comida de los animales, a los que comprueban la velocidad de secado de la pintura, pasando por los probadores de toboganes acuáticos, para evitar accidentes.

AFILADOR DE LÁPICES

Todo aquel que se ha enfrentado a la ardua tarea de sacarle punta a un lápiz con un sacapuntas sabe que no estamos ante ninguna broma. Quién no se acuerda de ese lapicero al que cada vez que parece que hemos sacado la punta adecuada se rompe y hemos de volver a empezar…

De ahí que haya gente, aunque ya les decimos que poca, que se dedique profesionalmente a hacerlo. Básicamente porque otra persona no tiene la paciencia de hacerlo. Pues haberlos haylos, aunque no lo crean.

Y su cometido es que a) la punta no se rompa y b)  que dure bastante tiempo antes de que necesite ser, de nuevo, afilado. Parece que se puede llegar a pagar 20 euros por cada uno de ellos.

GOOGLE MAP TREKKERS

Aquí les traigo uno que es raro, pero más habitual. Se trata de aquellos que trabajan para Google, en su mayoría ingenieros o licenciados en logística y que realizan los mapas de su aplicación en lugares donde no se puede acceder con un transporte.

Lo hacen con una mochila especial y muy curiosa, cada vez más sofisticada y de menor tamaño, que se utiliza para tomar imágenes de 360 grados, ya que estos trekkers acceden a lugares intransitables, que después nosotros podemos ver sentados en nuestro ordenador a través de esa cámara especial que atesoran en el viaje. Un muy interesante trabajo para aquellos con deseos de viajar y de aventuras por todo el mundo, y en especial, de transitar por lugares difíciles de ver, siempre que se grabe el paisaje que están viendo. Eso sí, abstener aquellos que padezcan de la espalda, porque la mochila pesa mucho.

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